Lorena Huitrón

Lorena Huitrón Vázquez (Xalapa,  Veracruz, 1982).  Se graduó en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Veracruzana. Ha sido beneficiaria del Programa de Estímulos a la Creación Artística en el Estado de Veracruz (PECDAV) en las categorías de poesía (2009-2010) y novela (2013-2014). Es autora de Parábola del desconocido (FETA, La Ceibita, 2012), Erigir una fortaleza (Instituto Literario de Veracruz, 2013), Una violencia sencilla (Instituto Literario de Veracruz, Sedeculta, 2017), libro que mereció el Premio Nacional de Poesía Experimental “Raúl Renán” 2015 y Wintu (Stomias Boa, 2017). Algunos de sus poemas han sido publicados en antologías, revistas impresas y electrónicas.-

De la serie “Responsables”[1]


[1] Estos poemas forman parte del libro El oficio del escarabajo, Querétaro, México, Ediciones el Humo, 2019.

Se muere en el hospital porque se ha convertido en un lugar cuyos cuidados no se procuran en casa.

Se comparte habitación. Si se quiere se despliega la cortina para asegurar la privacidad, pero es simbólica, aparente: el baño se comparte con otro enfermo y sus familiares, también los olores. Se comparte una mesita donde se colocan los platos de las comidas, las bolsas con medicinas, artículos de baño. Se comparten los cuidados de las enfermeras, el diagnóstico y regaño del doctor en turno, la técnica para poder taparse con sábanas delgadas y cortas, saber que cada uno no tiene almohadas, el chisme de las visitas, el sonido al masticar los alimentos blandos, el ruido de las sillas para acomodarse  o el modo de colocar la cabeza sobre la cama para intentar dormir, los ronquidos. Se padece y se está atento al padecimiento del otro. Se convierte en convivencia.

“Le dio una crisis de madrugada, se puso delicada y  ya  no respondió”.

Una se sienta en el piso, como si con la caída llegara un poquito más de golpe la tristeza.

Hay que prepararse, avisar al resto de los familiares la noticia.

Se dividen los grupos: “los responsables” y “los que esperan”. Los primeros van al registro para pagar el acta de defunción, eligen agencia funeraria. Revisan presupuesto, “contamos con servicio de cafetería y con una pequeña habitación por si algún familiar necesita dormir”, saber si hay sala de velación disponible, elegir el féretro, pagar. Eligen cómo vestirán al difunto.

En el pago de los trámites se va también el hambre. La espera se capitaliza.

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